“El deber ser de la comunidad judía chilena”
Vida Comunitaria

Revista Shalom, con el patrocinio de la Sociedad Cultural Israelita B´nei Israel, organizó una mesa redonda sobre algunos temas candentes de la actualidad de nuestro país.
En la sede de dicha comunidad se reunieron Sergio Reiss, Andrés Weintraub, Robert Funk y Daniel Farcas, quienes, desde su experiencia profesional, dieron su visión sobre el involucramiento de la colectividad judía en tópicos que están haciendo noticia.
Moderado por el gerente general de B´nei Israel, Abraham Yudelevich, este primer encuentro convocado por revista Shalom pretende inaugurar una serie de introspecciones relativas a nuestro desenvolvimiento en el quehacer nacional.
Sergio Reiss: cuestión de peso
¿Cómo ve la presencia del empresariado judío en el quehacer nacional y cuál debería ser su participación?
– La verdad es que no tengo una visión muy positiva respecto a aquello. Hoy en día, y examinando los últimos 20 ó 30 años, hemos perdido bastante relevancia en el sector empresarial destacado en Chile. No participamos en ninguna de las instituciones que agrupan a los empresarios, como la Confederación de la Producción y el Comercio, la Sociedad de Fomento Fabril, la Sociedad Nacional de Minería, ICARE (Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas), la Sociedad Nacional de Agricultura y otras. No hay ningún judío en las directivas de los principales gremios empresariales y tampoco se ve un deseo de participación, si bien hay casos individuales destacados como el del arquitecto Abraham Senerman en el área de la construcción. Es más: de los principales grupos económicos de nuestro país, que suman 24, ninguno es de la colectividad judía, mientras tres son de la colectividad árabe: Saieh, Said y Yarur. Por lo tanto, el contrapunto es bastante fuerte. No sé si deberíamos juntarnos para analizar esto. Es un hecho evidente que pesamos poco y nada.
¿Qué deberíamos hacer las comunidades, sobre todo aquellas que tienen sinagogas, que generan una fuerza importante, para empezar a cambiar los paradigmas?
– Creo que nunca, en la historia de la colectividad judía chilena, hemos tenido durante los últimos cinco años una mejor directiva que la encabezada por Gabriel Zaliasnik y Daniel Farcas. Han logrado algo extraordinario, que es prácticamente equiparar la influencia de la colectividad árabe en el Senado, en la Cámara de Diputados, y a nivel de la presidencia de la República. Ha sido motivo de orgullo ver cómo dos personas removieron el cuerpo político chileno, logrando contar con un grupo importante de parlamentarios que sinceramente nos apoya. El objetivo de acercarse a ese grupo de políticos e invitarlos a Israel, es netamente práctico y ha sido una faena notable que ha logrado poner a la comunidad judía nacional en un lugar superior que nunca habíamos tenido. Lamentablemente la colectividad se ha empobrecido en el ámbito empresarial chileno. Si pudiera dar un consejo, es que si los judíos queremos volver a tener importancia, debemos participar en los gremios empresariales. Desde afuera no podemos hacer nada.
¿Qué pasa con la responsabilidad social empresarial?
– Es sumamente importante que los empresarios judíos se atrevan a abrirse a la bolsa, como el caso de Hites, Ripley, Paz, etc. El común de los chilenos se ha familiarizado con estas empresas que eran semi-familiares, lo cual ha sido muy positivo. Si bien la responsabilidad social empresarial no depende de cotizar o no en la bolsa, sí lo es como responsabilidad que los obliga a intervenir en una serie de eventos como la Teletón.
¿Hay apatía comunitaria?
– Tú eres apático si quieres serlo, pero no la percibo de forma generalizada. En los años ´50 y ´60 participábamos mucho en política. No veo ningún inconveniente en volver a hacerlo en forma más activa.
Sergio Reiss es abogado y magister en derecho laboral de la Universidad de Chile. Ha desempeñado el cargo de director de bancos e instituciones financieras, director y presidente de sociedades anónimas, cerradas y abiertas. Además es consejero y asesor legal de empresas en materias laborales, comerciales y financieras. Hoy es presidente y accionista controlador de agroindustrias Quilaco S.A. y propietario del fundo Rosario. Asimismo, es presidente y accionista controlador de la sociedad El Chamisero.
Andrés Weintraub: atrevimiento con equilibrio
¿Cómo ve la presencia de los jóvenes talentos judíos y los no tan jóvenes en los ámbitos del emprendimiento, la innovación y la investigación?
– Si bien no podemos compararnos con realidades como la de los Estados Unidos donde la cantidad de gente de la colectividad en investigación es impresionante, yo diría que en Chile la presencia judía en investigación es fuerte. En instituciones como las Academia de Ciencias y en las universidades más conocidas, estamos representados como académicos. Ahora bien: en emprendimiento innovador es distinto el panorama porque los judíos no somos tan emprendedores. Hay características típicamente judías como la inquietud intelectual, así como otras no tan arraigadas en nosotros como el atrevimiento, la falta de disciplina, y el romper con la autoridad, que son vitales a la hora de emprender innovadoramente. En Chile, salvo el caso de Fernando Fischman con Crystal Lagoons, no hay emprendedores; menos aún judíos. Él es el único chileno que ha hecho algo innovador de nivel mundial. En emprendimiento innovador no somos fuertes, y es básicamente porque no está en nuestros genes. Pero esto se extrapola al país en general. Piensen que Israel está en segundo lugar entre los países del NASDAQ, después de los Estados Unidos, pero no por el hecho de ser judíos sino israelíes. A todo lo judío que tenemos, en ellos se agrega una característica distinta que es la violenta falta de respeto a la autoridad. En Israel un grupo de soldados es capaz de echar a un general. Esa falta de respeto a la autoridad ha hecho que el Ejército de Israel sea en sí una gran incubadora de empresas. El israelí parte preguntándole a su jefe por qué llegó a su puesto. El judío de la diáspora es más sumiso.
¿Cuál es la receta para que los judíos en Chile seamos más innovadores?
– No sé si es necesario hacer algo. No creo en las cosas artificiales. ¿Hasta qué punto uno debe hacer algo como colectividad o simplemente dejar que las cosas fluyan? Debemos tener un buen equilibrio porque a la gente no se la puede violentar. También hay que tener cuidado para no despertar resquemores. La innovación no me preocupa. La gente de la comunidad es muy exitosa. De hecho, a nivel nacional si tú le preguntas a la gente, se piensa que hay muchos más judíos de lo que realmente somos. Más me preocupan esta tremenda presencia palestina, el antisemitismo y el anti-israelismo. En la universidad somos muchos judíos pero en ningún momento hemos hecho algo concertado, y creo que ha sido sano. Debemos equilibrar lo que brota naturalmente y lo que no causa resquemores. Pero sí debemos ocupar espacios y saber cómo movernos. La investigación conjunta es lo que arma equipos. Hay que saber dónde gastar la energía para ocupar los espacios.
¿De qué forma podemos influir en que las personas de la comunidad judía logren tener las herramientas que las lleven a dedicarse a aquello en lo cual son mejores?
– En eso la idiosincrasia chilena tiene mucho peso; el hecho que la gente no busque sólo un trabajo. Y es difícil. Hay una cultura muy conservadora, de tomar muy poco riesgo, donde la quiebra te trata muy mal. Además, si vas a ser innovador, el mercado chileno es muy pequeño. Entonces hay que salir de Chile para financiar la innovación. Reitero que el hecho que haya pocos innovadores judíos no es tema para mí. Si les va bien como empresarios y profesionales, me basta.
¿Hay apatía comunitaria?
– Comparto la necesidad de participar, de ser asertivos, mostrarnos, apoyar a la gente con inquietud política. Creo que es importante aparecer en eventos como la Teletón y auto-vernos; ver cómo estamos.
Andrés Weintraub es ingeniero eléctrico de la Universidad de Chile, tiene un máster en Estadística de la Universidad de California, Berkeley, y un doctorado en Ingeniería Industrial e Investigación de Operaciones de la misma casa de estudios superiores. Es miembro del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad desde 2009, integrante del Consejo de Innovación de la Universidad de Chile desde 2007, fue galardonado con el Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas en 2000 y ganó el premio Franz Edelman 1998 (con Jorge Serón, Rafael Epstein y Ramiro Morales), entregado por la Sociedad Estadounidense de Investigación de Operaciones y Ciencias de la Administración.
Robert Funk: indignación vs. participación
¿Cómo ve la acción de la comunidad judía chilena en los grandes temas que están causando “indignación” en nuestro país como la educación, la salud y la delincuencia?
– Es importante, antes que nada, diferenciar las distintas causas de esa indignación; de los distintos movimientos que han surgido en el mundo. Uno suele juntarlos todos. Si uno ve los distintos movimientos que han surgido en el mundo árabe, España, los Estados Unidos, Tel-Aviv y Chile, tienen todos causas muy diferentes pero comparten la sensación que los políticos; las autoridades, no responden a las necesidades de la sociedad, por lo tanto comparten una sensación de injusticia. Ahora en Chile, el riesgo para la comunidad judía es que de alguna manera se vincula posiblemente con algunas de esas causas. Por ejemplo, es posible que en la opinión pública se vincule a la comunidad judía con el empresariado. En una encuesta reciente se les preguntó a los chilenos las causas de su indignación y la respuesta fue “la desigualdad”. Lo que me preocupa es la falta de preocupación por parte de la comunidad de comunicar su preocupación por mejorar esas desigualdades. En el contexto de la “indignación” hay muchos peligros, así como lo es la Primavera Árabe para el gobierno de Israel. Tanto acá como en Europa la situación económica es muy complicada actualmente; no hay una solución real e históricamente la búsqueda de responsables, sobre todo en el Viejo Continente, ha apuntado a los judíos.
¿Cómo definiría la idiosincrasia de la comunidad judía nacional, que la lleva a no ser más participativa a nivel nacional?
– Hay distintas formas de participar. Uno de los problemas de los partidos políticos hoy en día es que están enfrentando a una sociedad que ya no los necesita para comunicar su voluntad política. Los partidos políticos han sido históricamente vehículos de canalización de voluntad política. Pero hoy, por ejemplo, si uno está a favor o en contra de determinado tema, no tiene que comunicarlo a través de un partido porque se puede hacer vía Facebook, Twitter y más. Hoy en día lo que demuestra la fuerza política es cuántos seguidores tiene uno en Twitter, y ésta es una gran oportunidad para los partidos y los políticos. Hay que saber aprovecharla. Y también para las comunidades, pero hay que saber usar dicha herramienta. Esa es la dicotomía de las formas tradicionales de participar versus las nuevas. En los Estados Unidos el 2% de la población es judía, su representación en el Senado es del 13% y en la Cámara de Representantes del 6%. En Chile la población judía es de un 0,2% pero nuestra representación en la Cámara de Diputados es del 0,8% y en el Senado tenemos una sola representante, que corresponde al 2,6% Esto puede ser visto como un problema o también como que existen otras formas de representación y participación, pero tenemos que ser creativos.
¿Es la gente de la comunidad judía temerosa de expresar públicamente su pertenencia al pueblo judío, conspirando eso contra una mayor participación en el ámbito nacional?
– Ésta es una sociedad de clubes, clanes y tribus. Todos quieren pertenecer a algo: un club de golf, un colegio, una universidad, etc. En Norteamérica, por ejemplo, eso no existe. Aquí en Chile la relación con el multiculturalismo es muy distinta a la que existe en el Norte de América. Aquí la gente te identifica por si eres de la Chile, la Cato, judío, árabe, etc. En los países de América del Norte las minorías no tienen temor a exigirle a la cultura general ciertos ajustes para demostrar su aceptación. Lo que hicieron acá Gabriel Zaliasnik y Daniel Farcas fue asumir un rol mucho más “norteamericano” en el sentido de presentar las condiciones y hasta las demandas de la comunidad judía. Eso ha sido un gran aporte. Cosas como el Séder de Pésaj Inter-comunitario o Jánuca en La Moneda, son tremendamente importantes, en el sentido de presentar a la comunidad judía frente a la sociedad. Ahora, el tema del antisemitismo es muy complejo. Ocurre que se empieza a usar el antisemitismo para demostrar la vulnerabilidad de la comunidad en su contexto, y eso empieza a tener una dinámica muy complicada; como de justificación. Es mucho más importante enfocarse en las relaciones inter-comunitarias, y tratar de incluir culturalmente de alguna manera.
¿Hay apatía comunitaria?
– Hay diferentes formas de participar y los jóvenes lo han demostrado. Una gran contribución que puede hacer la comunidad judía es demostrar liderazgo en temas. Como comunidad judía tenemos algo que decir en el tema de la educación. La Torá es educación, formación de una sociedad o comunidad a través de la educación, y debemos encontrar la forma de transmitirlo.
Robert Funk es magíster y doctor en Ciencia Política del London School of Economics and Political Science, ex presidente de la Asociación Chilena de Ciencia Política y subdirector del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile. Ha sido comentarista en medios británicos, chilenos y canadienses; publica columnas en La Tercera, El Mostrador y El Dínamo; y es invitado con regularidad a programas radiales y de televisión. Es editor de la Revista Política (Universidad de Chile) y fue compilador de “El gobierno de Ricardo Lagos: la nueva vía chilena hacia el socialismo” (UDP, 2006).
Daniel Farcas: nivelar la cancha
¿Cuán activa en política es la comunidad judía nacional?
– Es una pregunta compleja y difícil, con respuestas diversas. Tenemos que nivelar la cancha donde estamos jugando. La verdad es que el lobby pro-palestino se ha convertido en violentamente anti-israelí. Terminamos el gobierno de Michelle Bachelet con la promesa de firmar un tratado de libre comercio con Israel, el Presidente Piñera prometió que eso iba a cumplirse y el lobby palestino lo ha impedido. Ojo que eso no tiene que ver con la tendencia del gobierno de turno. Cuando hay 11 diputados que tienen en su agenda una acción anti-israelí en su forma y fondo, cuando hay un lobby empresarial y varios senadores tratando de torpedear todo vínculos y relaciones entre Chile e Israel, tenemos que cambiar diametralmente nuestra posición. Tenemos a Carol Bortnick como candidata a alcaldesa de la comuna más grande de Chile, Maipú; a David Rozowski como candidato a concejal por Lo Barnechea y a Isidoro Guitlitz como candidato a alcalde de Til Til. Esperamos que otros jóvenes se incorporen a la política en forma diversa y amplia, desde todas las miradas ideológicas que puedan existir. Aquí, al igual que en el área de emprendimiento innovador, también nos ha faltado audacia. Esto tiene que cambiar primero en nuestra mente. La cultura del bajo perfil nos deja en una situación bastante difícil. Debemos sacar de las mentes de las personas la percepción o cierta convicción de mucha gente que a nosotros no nos interesan otras cosas. Y ahí tenemos un problema gigantesco, porque el escenario de los judíos en Chile puede convertirse en complejo. Tenemos la responsabilidad de representar la diversidad que tiene que ver con el arte, la cultura, la ciencia, la política, y que gracias a D-s tiene a muchas personas de identidad judía muy entroncadas en la historia de los distintas organizaciones políticas e ideológicas de este país.
¿Cuál debería ser la participación ideal de miembros de la colectividad judía en el ámbito político chileno?
– El gran éxito de la CJCh fue la “jutzpá”; el arrojo, sumado a la convicción de tener que hacerlo, es decir, de asumir un rol en un momento determinado. Tengo la convicción en la necesidad de participar y ser protagonistas. Esto no significa tener monopolio; tiene que ver con un espíritu de participación como el de de la senadora Lily Pérez o el diputado Gabriel Silber. La participación hoy en día como pueblo no sólo tiene que ver con lo formal. Hemos sido poco audaces. Sí hemos tenido oportunidades de aparecer en los medios de comunicación, pero no las hemos aprovechado. Si hablamos de agenda, tenemos una problemática. Si ocurre algo en Israel, el cómo actuamos en función de eso es muy limitado, porque en general las “fotos” de la situación o del conflicto nos perjudican mucho. Creo que hay una oportunidad, pero evidentemente se requiere audacia para ocupar los espacios.
¿Qué deberíamos hacer para mejorar la participación judía en la política chilena?
– A diferencia de lo que han señalado Sergio y Andrés, yo creo que en Chile hay una capacidad empresarial judía bastante notable y que los jóvenes también han hecho su aporte en innovación. Yo veo que cada sábado se juntan en torno a los movimientos juveniles mil jóvenes con una gran capacidad de organización, coordinación, administración, contabilidad, etc., que además son sionistas, entregan educación, desarrollo y liderazgo. Tenemos todas las condiciones dadas, después de esa escuela informal notable, para tener liderazgo en todos los ámbitos. Lo que pasa es que hay cierta dicotomía entre aparecer y no aparecer; jugar un rol protagónico o no, desde el punto de vista de la identidad. No tenemos que tener miedo. Para que se nos respete y ser protagonistas, debemos formar parte de la sociedad. No podemos desaprovechar la tremenda capacidad instalada y no me llama para nada la atención que tengamos un presidente de la FEUC judío. Pero debemos considerar que la línea divisoria entre anti-israelismo y antisemitismo es muy tenue, y tenemos que preocuparnos de eso. Asimismo, debemos participar, ser protagonistas y crear una sensación de llevar una vida normal. También tenemos que jugarnos por personas como Carol Bortnick, David Rozowski e Isidoro Guitlitz, porque no es solamente su opción sino lo que ellos representan. Es muy importante que esos ejemplos se multipliquen y repliquen.
Daniel Farcas es administrador público de la Universidad de Chile con post grados en administración de empresas, finanzas y marketing; doctor en Liderazgo en Educación Superior de la Capella University, Minneapolis, Estados Unidos; ex director del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE) durante la presidencia de Ricardo Lagos, ex vicepresidente y ex pro rector de la UNIACC.