Cómo yo veo a Hannah Szenes
Vida Comunitaria

Humberto Silva Morelli
Para comunidadjudia.cl
He visto la vida de Hannah Szenes, narrada por Jordi Font Estrela y aunque esta vida fue narrada con afecto, disiento de mucho de lo por él supuesto. Yo amo la poesía porque creo sentir el alma del poeta, en sus palabras. Yo amo a mis seres amados, por creo ver el alma en sus ojos. Y creo haber visto la vida de Hannah Szenes en su corta travesía, por la vida narrada y por la poesía. Yo a la edad de Hannah, escribí unas pocas poesías. Hannah escribía mejor que yo a esa edad. Sus versos muestran la poesía de su corazón. Jordi nos dice que “su madre nunca se ocupó de inculcarle un sentimiento de afirmación judía”… ¿acaso Hannah no fue asesinada por ser judía? y eso… ¿quién se lo enseñó? Una casa judía puede se religiosa o no. Pero siempre es una casa judía.
Ahora escuchemos a Hannah que nos dice… “Me he hecho sionista. Esta palabra implica muchísimas cosas. Para mí significa, en resumen, que ahora siento, consciente y fuertemente, que soy judía, y estoy orgullosa de ello. Mi primer objetivo es ir a Palestina, trabajar por ella. Está claro que esto no se ha dado de un día para otro; ha sido un proceso gradual.” Escuchen bien… Hannah no ha dicho: Me he hecho judía, porque era judía. Sólo dijo: “Me he hecho sionista” lo es y era muy diferente..
Y después en su tierra escribió… “Estoy en Nahalal, en Palestina. Estoy en casa… Aquí es donde la ambición de mi vida -incluso podría decir mi vocación- me tiene ligada; porque me gustaría sentir que al estar aquí estoy cumpliendo una misión, no sólo vegetando. Aquí casi cualquier vida es el cumplimiento de una misión.”
Y mirando el futuro mientras bailaba, nos dice…
Jhora(13) de una hija de la Diáspora [16]
La jhora trepidante, retumba, sacude,
estalla, agita a mi alrededor.
En el hechizo del ritmo
de alegría y tristeza
atrae mi cuerpo y mi corazón.
El pie camina, el hombro tiembla,
el canto se extiende, la canción arde,
baile y poesía,
oración sin palabra
al Dios del futuro, al Dios de la creación.
¿Que Hannah asistió en su niñez a una escuela local, protestante en la que por primera vez se admitía a católicos y judíos? ¿Que su familia era “asimilada, culta y de clase media”? ¿Esto quiere decir que no era una familia religiosa? Y eso ¿es reprobable? ¿Eso es reprobable en Hertzl? ¿Es que los religiosos europeos se han caracterizado por su sionismo? Si su madre no le enseñó nada… ¿Cómo fue ella sionista? ¿Es que el sionismo sólo se siente cuando se enseña en una escuela judía? ¿En una sinagoga? Yo tengo muchas dudas de la enseñanza judaica en casi todas las escuelas, institutos o como se llamen y que sean judíos. Lo vimos en el 36º Congreso Sionista Mundial, y con la oposición ortodoxa, se acordó una revisión de la enseñanza en la diáspora, que en lo referente a sionismo fue considerada deficiente. Veamos que nos dice Hannah de su fe en el primer poema de su Diario de Vida…
En fuegos de guerra, en un incendio, en la pira,
entre los tempestuosos días de sangre,
enciendo mi pequeña lámpara,
para buscar, buscar a un hombre.
Aquí yo leo… Al hombre hijo de D’s
Las llamas de la pira sofocan mi lámpara,
la luz del fuego ciega mis ojos;
¿cómo podré mirar, ver, conocer, reconocer
a ese hombre cuando esté a mi lado?
Pon una señal, Dios, ponla en su frente,
para que en el fuego, en el incendio y en la sangre
reconozca el centelleo puro, eterno,
que he buscado: un hombre.3
Aquí yo leo… A ese hombre que Tú has creado… D’s mío.
Y respecto a esa fría madre que no le enseñó a ser judía ¿Qué le dice Hannah desde esa su tierra-patria que será Israel?
A mi madre [2]
¿Dónde aprendiste a borrar tus lágrimas?
¿A soportar el dolor en secreto?
A ocultar en tu corazón la queja,
el sufrimiento, el llanto, el tormento…
¡Escucha mi viento!
Desgañitado
que brama en la garganta de las montañas.
Mira mi mar…
que con ira destructora azota los dones de las rocas.
Toda la naturaleza se agita, tiembla,
destruye los límites y las formas…
¿De dónde viene este silencio en tu corazón?
¿Dónde conociste esa fortaleza?4
¿Han escuchado un canto más hermoso nacido del corazón de una hija? ¿Sólo hija? Ahora veamos en Hannah a la madre que no fue…
A los hermanos [4]
Si nosotros faltamos (SI MAMÁ Y YO FALTRAMOS)
aceptad el yugo,
grande, pesado,
sobre vosotros.
Construid sobre la arena,
bajo el azul
cielo,… todo
de nuevo.
(COMO LAS ILUSIONES DE LOS NIÑOS AL CONSTRUIR CASTILLOS DE ARENA QUE EL AGUA BORRA)
Y sabed que el precio del camino
de la justicia y el valor
no es bajo.6
(ELLA, AL DAR SU VIDA, PAGO ESE PRECIO)
Hannah amaba la vida, pero sabía que podía morir por esa lejana patria judía…
Morir… [5]
Morir… joven… morir… No, no quería.
Amaba el cálido sol,
la luz, la poesía, el destello de unos ojos,
y no quería destrucción, guerra.
No. No quería.
Pero si hoy se me obligara a vivir
en un baño de sangre, en la terrible destrucción,
diría: -Bendito sea el Señor por el derecho
a vivir; que venga la hora de la muerte
sobre tu tierra, mi país, mi patria.7
Y entendiendo el sufrimiento de su madre y miles de madres como ella con sus hijos luchando y muriendo en la “tierra prometida” escribió…
A las madres en la Diáspora [10]
Uno y dos días, una semana, dos,
un año, muchos… esperando.
Una carta, un verso. Una señal.
Noches sin fin
apilando, coleccionando
imágenes de terror.
Escondiendo en los días
terribles de sangre
una lágrima…
¿Qué podremos responder?
Sólo una mirada, sólo la palabra:
¡madre!12
Además le contó al mundo, sus alegrías, sus danzas, sus cantos y su Fe nunca desmentida.
Jhora(13) de una hija de la Diáspora [16]
La jhora trepidante, retumba, sacude,
estalla, agita a mi alrededor.
En el hechizo del ritmo
de alegría y tristeza
atrae mi cuerpo y mi corazón.
El pie camina, el hombro tiembla,
el canto se extiende, la canción arde,
baile y poesía,
oración sin palabra
al Dios del futuro, al Dios de la creación.
Y de repente…
una imagen revolotea frente a mí.
Mis brazos se sueltan de los de mis compañeros.
Mi corazón se desentiende de la música trepidante.
De cerca y de lejos ella14 conquista todo mi ser.
Ojos azules, mirada inquisidora,
silencio triste y boca obstinada…
En mí crece el silencio. Me he quedado sola.
Entre la multitud. Ella… y yo.15
A veces la soledad la abrumaba, pero ella misma se respondía, se levantaba, ella siempre vivía… A veces sentía la falta de un corazón enamorado, a su lado… pero ella siempre vivía
Soledad [12]
Si encontrara a un hombre que lo entendiera todo…
sin palabras, sin indagaciones,
sin confesiones ni mentiras,
sin preguntar.
Extendería ante él, como un mantel blanco,
el corazón y el alma,
el oro y el barro,
y él lo entendería con gran comprensión.
Y cuando hubiera rastrillado el corazón,
cuando todo lo hubiera vaciado y entregado,
no sentiría aflicción ni dolor:
sabría que me había enriquecido.18
Y a esa soledad ella la respondía…
No estás sola [17]
No estás sola. Aquí está tu mar
que te preguntará con su tierno murmullo
por los sueños de tu camino, por tus deseos.
Esperaron tu llegada. Todos esperaron:
la costa, la arena, las rocas, las olas y el mar.
Lo sabían con seguridad: una noche oscura llegarías.
A lo alto, miles de ojos celestiales
entienden a sus dos compañeros
que robaron del mar infinito… una lágrima.19
Jordi en su breve biografía de Hannah nos cuenta… El 11 de marzo del 44 ella se lanzó en paracaídas sobre Yugoslavia, cerca de la frontera húngara, y se unió a un grupo de partisanos de Tito con los que pasó unos tres meses. El 9 de junio cruzó la frontera y fue capturada casi inmediatamente después de infiltrarse en Hungría, traicionada por un informador que dio a conocer su identidad. Encerrada y torturada por la Gestapo y la policía húngara, no reveló ninguna información de utilidad militar, ni siquiera bajo las amenazas de que torturarían a su madre, que también fue detenida por cierto tiempo y con la que más tarde, una vez ésta liberada, llegó a establecer una correspondencia secreta. Durante el simulacro de juicio al que fue sometida el 28 de octubre defendió sus actividades y se negó a facilitar información o pedir clemencia. El 7 de noviembre de 1944 fue fusilada. Hannah rehusó que le vendaran los ojos y prefirió ver la cara de sus asesinos hasta el último momento.
En la cárcel, cuando ya sabía que iba a morir, ella escribió…
Uno… dos… tres… ocho pasos de largo,
dos de ancho…
La vida se cierne sobre mí como un interrogante.
Uno… dos… tres… Quizá otra semana.
O el fin de mes aún me encuentre aquí.
Pero sobre mi cabeza… la nada.
Ahora, en julio, cumpliría veintitrés años…
Escogí número en un juego arriesgado.
El dado da vueltas. He perdido.23
Pero, aunque perdió la vida, el juego no lo perdió, su real triunfo está en este canto a la vida que escribió en su tierra. Que escribió en la tierra por la que murió. En la tierra que hoy la cobija hasta la eternidad. En la tierra que hoy la honra aquí, en el fin del mundo y del grande mar.
Cogimos flores [18]
Cogimos flores en los campos, en las montañas,
respiramos aires nuevos de primavera.
Nos bañamos en el ardor de los rayos de sol
en la patria, en la casa amada.
Marchamos hacia los hermanos en tierra extraña,
bajo el peso del invierno, la oscuridad y la escarcha.
Nuestro corazón traerá la nueva de la primavera,
nuestro idioma alzará el cántico a la luz.22
Eso era para ella la tierra de Israel.
Por eso hoy, aquí, recordamos la Bendita Memoria de Hannah Szenes, como hoy recordamos a todos nuestros mártires de la Shoah. Benditos sean, les decimos…