Científicos israelíes hacen un avance sobre el código genético

Ciencia y Tecnología

AJN/ Se publicó un gran avance científico israelí en la edición online de la prestigiosa revista “Ciencia” que podría explicar qué separa al hombre moderno, u Homo Sapiens, del Neandertal.

Cuatro años después de que se descubriera que los genomas de ambas especies diferían por una facción de por ciento, los genetistas dijeron el jueves que tienen una explicación: los equivalentes botones de “encendido/apagado”  que determinan si el ADN está o no activado.

El descubrimiento también subraya el poder de esos patrones. Juntos agregan a lo que es llamado el epigenoma humano, para distinguirlo del genoma humano. Este último es la secuencia  de tres billones de moléculas que constituyen todo el ADN de las personas mientras que el primero es en el que porciones del ADN son prendidas o apagadas incluso mientras la secuencia molecular permanece sin cambios.

En los últimos años la investigación sobre el epigenoma ha echado luz sobre cómo silenciar a un gen lleva al cáncer, por ejemplo, y cómo los gemelos idénticos con secuencias idénticas de ADN pueden ser muy diferentes. El epigenoma tiene efectos tan poderosos que usualmente es llamado “segundo código genético”. Ahora ha ofrecido pistas sobre qué hace que los seres humanos modernos sean distintivos.

Para el nuevo estudio, genetistas liderados por Liram Carmel de la Universidad Hebrea de Jerusalem comenzaron con el ADN de huesos de extremidades: aquellos de una persona viva, un neandertal y un Denisovan, un humano extinto que vivió en Eurasia durante la Era de Piedra y cuyos restos – un hueso del dedo meñique y un diente, de una excavación de Siberia – no fueron descubiertos hasta el 2010.

El genetista David Gokhman y otros del equipo israelí examinaron los patrones apagado/encendido del ADN, identificando aproximadamente 2.200 regiones que se activan en el humano de hoy, pero silenciados en ambas o alguna de las especies extintas, o viceversa. Cuando un gen es silenciado no produce las características que de otro modo tendría.

El paleontólogo Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, dijo que la investigación era “pionera” y un “progreso importante”. Además dijo que el descubrimiento “podría ayudar a explicar cómo estos humanos antiguos pudieron construir cuerpos más fuertes, mejor adaptados a los rigores físicos de la vida en la Era de Piedra”. JC

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