“Soñar no cuesta nada”

Vida Comunitaria

El año 2011 no fue un año fácil para la comunidad judía en Chile. Eso es un hecho. El problema es que no todos los judíos de la comunidad son conscientes de ello.

El año pasado los ataques e insultos no fueron ni aislados, ni ocurrieron en sitios privados o en Universidades, si no que por el contrario fueron realizados por personalidades públicas y en medios masivos como la televisión o twitter.

Nadie se podrá olvidar tan fácilmente de los dichos del Presidente del Colegio de Profesores Sr. Gajardo, ni de los dichos del Senador Tuma y el Diputado Chain, a raíz de la supuesta participación de un joven Israelí en el incendio en Torres del Paine, o de la frase del Diputado Gutiérrez que señaló que el Ministro del interior era un judío que actuaba como Nazi.

Nadie olvidará tan fácilmente, que comenzamos el año con carteles en el sur de nuestro país que prohibían el ingreso de “israelíes” a hostales y residenciales. ¿Qué sienten al escuchar eso? ¿Ustedes ingresarían?
Con estas líneas solo quiero hacer una reflexión, en el sentido que cada uno de nosotros, cada judío de la comunidad debe ser consciente de los hechos que han ocurrido en nuestro país, debe estar informado, pero además, debe saber que eso no es suficiente.

Cada uno de nosotros tiene un rol que cumplir. Cada uno según su edad, profesión, cargo, aptitudes tiene algo que hacer. Nadie puede ser un espectador. La historia nos ha demostrado que no tenemos ese derecho.

Es responsabilidad de cada uno de nosotros buscar cuál es su rol. Cada uno debiera pregustarse: ¿Soy consciente de lo que ha pasado en Chile? ¿Qué hago yo?, ¿Dónde puedo aportar? ¿Estoy haciendo lo suficiente?
Como soñar no cuesta nada, sueño con ver a los dos colegios judíos de nuestra ciudad hacer más actividades juntos. Hago un llamado a sus respectivos directores para que organicen más actividades culturales y de convivencia entre ambos colegios. Llevamos años escuchando, comparaciones odiosas, las diferencias de uno y otro, lo mejor y lo peor. Debiéramos agradecer que tenemos dos colegios judíos en Santiago, e impulsar a los dos hacia delante.

Me gustaría ver a los Rabinos conservadores, reformistas y ortodoxos, como líderes espirituales, reunirse para analizar los hechos ocurridos en Chile, buscar puntos de apoyo y unión, en vez de alejarse cada vez más y acrecentar las diferencias.

Les aseguro que nadie le preguntó a Rotem Singer, cuando lo inculparon por el incendio, si era reformista, conservador u ortodoxo, bastaba que fuera Israelí. En realidad todos sabemos que bastaba que fuera judío.

Me gustaría soñar con nuestro querido Estadio Israelita, lleno de gente, apoyado por toda la comunidad, y las distintas instituciones judías; para ser nuestro gran punto de encuentro, y no vivir escuchando críticas en relación a un punto u otro de su gestión.

Me encantaría participar en una campaña del Keren Hayesod, donde todos sean parte. Donde cada uno sienta que es un deber moral apoyar a Israel desde sus posibilidades. Donde no haya que perseguir a los contribuyentes para que te contesten el teléfono.

Sueño que los empresarios judíos, quieran aportar cada vez más a las instituciones judías, para poder mantenerlas vivas y vibrantes; y que todos aquellos padres que no están entregándole un marco judío a su hijos, comienzan a hacerlo, antes de que se lo recuerden a sus hijos desde fuera.

Siempre hemos tenido divisiones en el pueblo judío, visiones distintas, pero todos sabemos que cuando nos exiliaron de España, sólo éramos judíos, cuando ocurrieron los pogrom en Rusia, solo éramos judíos.

Los que han estado en el Museo Yad Vashem en Israel compartirán conmigo que al recorrer sus pasillos, la única cuerda que se toca en nuestras almas es la judía. La única cuerda que vibra es pura y simplemente la cuerda judía, sin apellido.

Me gusta soñar que cada judío de nuestra comunidad siente que tiene alguna responsabilidad que cumplir con su pueblo, y que asume que tiene mucho que aportar.
Si sólo una persona lee estas líneas y se siente identificada, sabré que valió la pena soñar.

Karen Pupkin
Vicepresidenta Comunidad Judía de Chile

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