Guerra de los Seis Días

Comunicados de Prensa

En 1947, las Naciones Unidas aprobaron la partición de Palestina en dos Estados, uno judío y uno árabe.11 El 14 de mayo de 1948, el Estado de Israel declaró su independencia, lo cual fue seguido por la Guerra árabe-israelí de 1948 con los vecinos países árabes, que se negaron a aceptar el plan de la ONU. Las sucesivas victorias en una serie de guerras posteriores confirmaron su independencia y ampliaron las fronteras del Estado judío más allá de lo dispuesto en el Plan de Partición de las Naciones Unidas. Desde entonces, Israel ha estado en conflicto con muchos de los países árabes vecinos, con varias guerras y décadas de violencia que continúan hasta el día de hoy.

‘La Guerra de los Seis Días’ fue uno de los eslabones más relevantes en el itinerario de confrontaciones árabe-israelí, fundamentalmente por sus repercusiones en el mapa geopolítico de la región.

El hecho que gatilló la guerra se produjo el 22 de mayo, cuando el Presidente Nasser decidió prohibir el paso de embarcaciones israelíes a través del Estrecho de Tirán, que comunica al Mar Rojo con el Golfo de Aqaba

Además, el ejército egipcio hizo salir de la frontera a la ONU, movilizó varias divisiones de tanques y soldados a la frontera de Israel

The New York Times‘, en su portada del 23 de mayo de 1967, daba cuenta de la decisión del Presidente Nasser, en cuanto a cerrar el Golfo de Aqaba a las embarcaciones israelíes. “Ahora estamos cara a cara frente a Israel. Si ellos quieren probar suerte sin Gran Bretaña y Francia, los estaremos esperando”, desafiaba por entonces el Mandatario egipcio, quien añadía que “la bandera israelí no atravesará el Golfo de Aqaba (…) nuestra soberanía sobre este paso no es negociable” (‘The New York Times‘, 1967a).

La prohibición del paso de embarcaciones israelíes a través del Estrecho de Tirán fue considerado por Israel como casus belli, de manera que sus líderes políticos y militares estimaron necesario emprender una  guerra preventiva contra ‘la amenaza árabe’ (‘Guerra de los Seis Días’ (1967), 2017).

El 30 de mayo de 1967, en tanto, Jordania suscribió un  pacto militar con Egipto, a la vez que tropas iraquíes comenzaron a adentrarse por territorio jordano, en preparación a la guerra.

En medio de este contexto, el 5 de junio de 1967 las fuerzas israelíes emprendieron un ataque sorpresa contra las posiciones militares egipcias, a partir de la denominada ‘Operación Moked‘, que dejó inutilizada la mayor parte del poder aéreo de ese país, en un tiempo no superior a las tres horas.

Tras doblegar a Egipto, Israel envió un mensaje al Rey Hussein de Jordania, instándole a permanecer neutral y a aceptar una propuesta de paz (‘Guerra de los Seis Días’ (1967), 2017).

Sin embargo, Ammán replicó a través de un bombardeo contra ciudades israelíes y mediante una ofensiva terrestre.

Ante esta situación, Israel inició una serie de incursiones por aire, que destruyeron la flota aérea jordana, tras lo cual procedió a avanzar hacia Jerusalén, logrando el control de la emblemática ciudad.

El 10 de junio Israel ya asomó como vencedor de la contienda, merced a su supremacía aérea; la ofensiva terrestre que había impuesto, a partir del poder de sus blindados; y también la falta de formación y planificación militar de sus contrincantes (Historia general, 2017).

El conflicto, que fue bautizado como ‘La Guerra de los Seis Días”, dada la rapidez de su desenlace, culminó con la recuperación israelí de Jerusalén Oriental, Cisjordania, la Franja de Gaza, los Altos del Golán y la Península del Sinaí.

Asimismo, es importante relevar el hecho de que el Sinaí se entregó a Egipto en función del Tratado de Paz firmado en 1979 por el presidente egipcio Anwar el-Sadat y el primer ministro israelí, Menájem Beguín. Ane decir que el Sinai era 5 veces el territorio de Israel; la disposición a firmar la paz era mayor para Israel.

 

La reunificación de Jerusalén en 1967 significó que ésta sea una ciudad donde convergen las tres principales religiones monoteístas: Judía, Cristiana y Musulmana.

En efecto, quizás lo más importante de la reunificación es Ley de los Santos Lugares (1967), que garantiza el libre acceso a los lugares sagrados para los miembros de diferentes cultos.

Esto hace que la convivencia de estas tres religiones monoteístas sea única, y hoy particularmente, un ejemplo para todo el mundo.

El destacado líder Yitzhak Rabín dijo sobre esta ciudad:

“Los tres mil años de Jerusalem constituyen para nosotros, ahora y para siempre, un mensaje de tolerancia entre los cultos, de amor entre los pueblos, de entendimiento entre las naciones…” (septiembre de 1995).

Tras el impacto inicial que significó la derrota militar a manos de Israel, los líderes de los trece países árabes se reunieron en la Cumbre de Jartum, Sudán, entre el 29 de agosto y el 1 de septiembre de 1967.

En la cita, las partes conformaron el ‘Frente del Rechazo’, acordando continuar con su lucha contra Israel y consensuando la redacción de un texto que contuvo los denominados ‘Tres Noes’: no a la paz con Israel, no a las negociaciones con Israel y no al reconocimiento de Israel (Israel Ministry of Foreign Affairs, 2013).

A su vez, con fecha 22 de noviembre de 1967, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas emitió la Resolución 242, en la cual sostuvo “la inadmisibilidad de la adquisición de territorio por medio de la guerra, junto con la necesidad de trabajar por una paz justa y duradera, en la que todos los estados de la zona puedan vivir con seguridad” (Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, 1967).

 

 

 

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