Columna de nuestro presidente Shai Agosin en “El Mostrador” sobre Inclusión en Chile

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Discapacidad: en busca de un Chile inclusivo

Gabriela Yupanqui, de 22 años, estudia Derecho y tiene amputadas las cuatro extremidades. Siempre su sueño ha sido poder peinarse sola: algo que parece tan simple para ella resultaba imposible. Sin embargo, eso cambió hace unos días.

La estudiante –junto a otros cuatro discapacitados- fue una de las beneficiadas por TOM  (Tikún Olam Makers) Chile, que es un movimiento global que une personas que estudian o trabajan en diseño, ingeniería, ciencia o tecnología con personas con alguna discapacidad física, que tienen una necesidad que puede ser solucionada por la propuesta de los primeros.

Eso fue lo que sucedió en la primera versión de TOM Chile, que se realizó la semana pasada en la Universidad de Santiago gracias a una alianza entre esa casa de estudios, la Comunidad Judía de Chile -que dirijo- y la Embajada de Israel.

Entonces, un grupo de expertos diseñaron un cepillo de pelo plástico en 3D, que se puede adaptar al muñón de Gabriela, quien desde entonces se puede peinar sin ayuda.

Otra de las creaciones consistió en una tabla de surf en equilibrio, que fue instalada en una superficie que simula el movimiento del mar. Así, César Piña, de 16 años, puede practicar ese deporte en su casa de Rengo y no debe viajar tres horas a Pichilemu.

Justamente, este proyecto se dio en el marco de la Teletón. Un momento en que todos los chilenos nos comprometemos con una noble causa como es la rehabilitación de miles de niños y jóvenes.

Esta campaña ayuda a visibilizar la discapacidad física y a satisfacer las necesidades de tratamiento. Sin embargo, deja pendiente la tarea de la inclusión de muchas de esas personas rehabilitadas, que tienen limitaciones cognitivas, sensoriales o psiquiátricas o de otras que siguen siendo invisibles del todo.

En Chile, el Segundo Estudio Nacional de la Discapacidad determinó que el 20% de la población de 18 años y más se encuentra en situación de discapacidad, es decir, se trata de 2 millones 606 mil 914 personas. De esta cifra, 59% declara tener algún trastorno mental y del comportamiento, lo que equivale a un millón 537 mil 762 personas.

Es por ello que la inclusión es la palabra clave en materia de discapacidad. Inclusión, porque pese a que no se trata de una minoría se sienten excluidos. Faltan escuelas y, sobre todo, políticas públicas que respondan a las necesidades de los menores con capacidades diferentes, que requieren espacios para participar, aprender y jugar y no llegar a la adultez con tantas desventajas.

De acuerdo al mismo estudio, los chilenos con discapacidad tienen baja participación laboral. El 56,0% de las personas en situación de discapacidad leve a moderada tienen trabajo, mientras que sólo 24,3% de las personas en situación de discapacidad severa participan en el mercado laboral.

Justamente, la nueva ley de Inclusión Laboral intenta hacerse cargo de ese problema. Esta exige a las empresas públicas y privadas con más 100 trabajadores, que el 1% de sus empleados sean personas en situación de discapacidad. Esperemos que el resultado de esa iniciativa cambie las cifras que hacen que en tantos casos la discapacidad y el aislamiento sean sinónimo.

Esa legislación puede ser un avance, pero está lejos de ser suficiente. Este es un flagelo que nos atañe a todos y en que tenemos una responsabilidad. El primer desafío es eliminar cualquier forma de discriminación. Y no sólo me refiero a los discapacitados. Sino a cualquier segregación fundada en género, raza, credo, nacionalidad, origen socioeconómico o apariencia, entre otras. Es vital generar condiciones para una plena inclusión de todos en nuestra sociedad.

Como judíos nos sentimos responsables de combatir la exclusión, pues conocemos cuáles pueden ser sus consecuencias. Es por eso que me enorgullece que nuestra comunidad participe en proyectos como TOM, basada en el precepto de la tradición judía, Tikun Olam, de “mejorar el mundo” y que jóvenes como Gabriela y César gocen hoy de una mejor calidad de vida.

El 30 de noviembre y 1 de diciembre es la Teletón y el 3 de diciembre se conmemora el Día de la Discapacidad: aprovechemos estas fechas para sensibilizar y concientizar a todos quienes viven en nuestro país sobre las implicancias de los diferentes tipos de “discapacidad”. Y también hagamos un especial llamado para que el Estado y el sector privado apliquen políticas que faciliten la necesaria inclusión. Porque en Chile hay espacio para todos.

Shai Agosin W.

Presidente Comunidad Judía de Chile

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