Columna de Gerardo Gorodischer: Pesaj, la fiesta de la libertad como valor supremo

ANÁLISIS / OPINIÓN, Chile, NOTICIAS

Cuando el 19 de abril comiencen las celebraciones de Semana Santa, esa misma noche el pueblo judío-donde quiera que esté- empezará una de las festividades más simbólicas para el judaísmo: Pesaj o Pascua judía.

Lo que parece una mera coincidencia, no lo es. Durante la Última Cena, Jesús, observante de la ley judía, y sus 12 discípulos estaban celebrando esta festividad, como lo sostienen numerosos expertos en la materia e investigaciones, como la realizada por el científico de la Universidad de Cambridge, Colin Humphreys.

La festividad de Pesaj o Pascua Judía es trascendental ya que recuerda el fin de la esclavitud, tras 400 años, del pueblo hebreo en Egipto (Siglos XIV-XIII AC). Es el pasaje a la libertad del pueblo de Israel y su constitución formal como pueblo.

En la Hagadá (el texto se lee en la cena de Pesaj) está escrito: “Cada año toda persona debe considerar que ella misma está saliendo de Egipto”. Así, se pide que cada judío sienta e imagine cómo sí el mismo hubiese salido de la tierra gobernada por el faraón. Y en esa obligación a rememorar, está simbolizada la importancia que le da el pueblo judío a la libertad. No fueron otros los que un día eran esclavos y ahora son libres, sino que fuimos nosotros mismos.

El pueblo judío es especialmente sensible al concepto de libertad ya que tres mil años antes, nuestros antepasados también huyeron de la opresión. Durante la cena de Pesaj (Seder) se plasma la importancia de este concepto por medio de diversos símbolos: se come Matzá, la que simboliza cuando los hebreos salieron apurados de Egipto y llevaron consigo un pan que no había alcanzado a leudar, pero que también nos enseña el valor de la humildad ya que es un pan que no fermenta y crece. Se ingiere jaróset (una mezcla dulce de manzana rayada y nueces molidas), que representa el color de los ladrillos que debieron cargar los israelitas en su esclavitud y se come hierbas amargas en símbolo a la amargura que conllevó la época bajo la opresión del Faraón, entre otros.

La llegada de esta festividad nos permite recordar cada año la trascendencia de la libertad, que muchas veces sentimos como garantizada. Pero no es así. Y ejemplos en el mundo actual tenemos muchos: la guerra en Siria, la situación política en Honduras y en otras naciones, donde los seres humanos no son libres o se los persigue por su raza, religión, credo y/o condición sexual. Incluso el derecho a votar, expresas opiniones, pensar diferentes, no están garantizados en todo el mundo.

Los valores de la festividad de Pesaj están más vigentes que nunca, el pueblo judío le aportó al mundo el concepto de la libertad como valor supremo, y es por eso que año a año como Comunidad Judía de Chile renovamos nuestro compromiso con la vida y la libertad. ( El Mostrador).

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